Transformaciones clave en los hábitos y expectativas de compradores e inquilinos en el mercado inmobiliario español post-pandemia
Desde 2020, el perfil tanto del comprador como del inquilino en el mercado inmobiliario español ha experimentado una transformación profunda, influida por cambios económicos, tecnológicos y sociales derivados de la pandemia y la evolución del sector.
Evolución del perfil del comprador
En los últimos cinco años, el comprador de vivienda en España se ha digitalizado y profesionalizado notablemente. La mayoría realiza búsquedas y comparativas online, utilizando portales especializados, redes sociales y herramientas digitales que facilitan la toma de decisiones. Esta transformación ha derivado en un proceso de compra más racional y estratégico, donde se priorizan factores como la futura revalorización del inmueble, los costes de mantenimiento y la adecuación para teletrabajo.
Aunque el presupuesto medio puede variar según la zona y las circunstancias personales, se observa un incremento en la proporción de compradores que cuentan con mayor capacidad para aportar financiación propia. Además, la inversión inmobiliaria gana protagonismo, representando un porcentaje significativo de las compras, y con un número creciente de nuevos inversores que ven en la vivienda un activo rentable y seguro.
Las preferencias también reflejan una mayor conciencia ambiental y funcional: viviendas eficientes, con espacios flexibles y ubicaciones bien comunicadas, especialmente en áreas periféricas y metropolitanas. Sin embargo, el acceso sigue siendo complejo para colectivos como jóvenes, migrantes o personas sin respaldo patrimonial, que enfrentan barreras importantes.
Evolución del perfil del inquilino
El incremento de la demanda de alquiler, especialmente en grandes ciudades, responde a la dificultad de acceso a la compra para ciertos segmentos de la población. El inquilino moderno busca contratos flexibles, inmuebles amueblados y ubicaciones con buena conectividad y servicios.
Además, la calidad del inmueble es un factor clave: se valoran espacios eficientes, con zonas para teletrabajo y áreas exteriores. No obstante, la presión al alza en los precios del alquiler dificulta el acceso para muchos, especialmente los grupos más vulnerables

Implicaciones para el mercado inmobiliario
Estos cambios en los perfiles de comprador e inquilino están redefiniendo las estrategias de promotores, gestores y agentes inmobiliarios. La digitalización exige mayor presencia online y herramientas tecnológicas que faciliten la experiencia de búsqueda y compra.
La creciente demanda de flexibilidad y sostenibilidad también impulsa la innovación en diseño y gestión de activos, orientándose hacia viviendas adaptables, eficientes y ubicadas en zonas con buena conectividad. Además, la segmentación del mercado se intensifica, con una oferta que debe responder a perfiles diversos, desde inversores profesionales hasta compradores primerizos y colectivos con necesidades específicas.
En este contexto, entender las tendencias y características actuales de compradores e inquilinos es clave para diseñar productos y servicios que respondan eficazmente a las demandas reales y optimicen la rentabilidad de las inversiones.

